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No sé de qué tipo de farsa trata mi intento de vida. Por más que intento evadirlo y/o explicarlo, más viene hacia mí esa sensación de sinsentido continuo. Debe ser que es mi sino el no importar mucho allá donde vaya, y allá con quien esté. Y si no soy yo y mi ser la que pasan de largo, es evidente que sí lo son al menos mis sentimientos. Parece ser que esté donde esté, nunca calo más de lo superficial. A lo largo de mi corta existencia me he ido ganando el rol de mujer feliz y caótica a la que nada le importa lo suficiente como para llegarla (y, en especial, los problemas), así que para qué cambiar ahora. Justo en este momento en el que creía que mejor estaba, que de verdad había empezado a tener voto y ya no sólo voz. Pero me viene a la cabeza la letra de esa canción de Nachito que me llega al alma, y qué remedio que volver a decirme "pero qué mal, fatal, Adriana has vuelto a hacerlo mal". Ya estoy cansada de tanta tontería. Y si la vida de cada persona es individual (o al menos así nos la quieren vender) me preguntó por qué narices (por no emplear palabra más seria) no se me aplica a mí esa teoría, si cumplo el presupuesto de hecho: ser persona. Si yo no le doy importancia, no entiendo por qué tienes que dárselas tú. ¿Puedes explicarme en qué momento lo mío se convirtió en tuyo, y viceversa? Porque si tú no encuentras la respuesta, yo sí: NUNCA. Así que preocúpate de tu existencia, que ya tengo yo suficiente con la mía. Porque te recuerdo que si no sabes qué es lo que siento, qué es lo que opino acerca de ello, no procede que te importe el hecho en cuestión.

Y sin más dilación y mucha elegancia, me retiro. No a dormir, porque no puedo.


PD: donde digo , entended vosotros.
PD2: suerte que siempre me quedarán los mismos, los buenos.

1 comentario:

Jdd dijo...

señorita elegante,puedes retirarte con la cabeza bien alta :)