(...) Y queremos ver cumplidos nuestros deseos, sin importar si conseguirlo implica cegarse, andar a tientas; pero la realidad es testaruda, e intentamos evitarla, e implantamos lo insostenible con tal de hacerla frente, de autosatisfacernos. Pero lo que resulta de todo ello no es mejor que no alcanzar nuestro objetivo, pues nos convertimos en necios que aceptan cualquier cosa con tal de evitar ser tachados de aquello que nunca soportaríamos, llegando a afirmar lo inexistente. Queremos decir que vemos estre traje del rey por no parecer tontos, sin darnos cuenta de que esa actitud no es que no nos haga parecerlo, sino que nos hace serlo. Por eso ocurre que a veces necesitamos esa ingenuidad, ese niño que nos diga "no, el rey está desnudo".

1 comentario:

hanna dijo...

http://caminandoporeltecho.blogspot.com/